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Historia de Florencia


Su origen romano data del año 59 aC, cuando Julio César otorgó las primeras edificaciones a los primeros soldados veteranos. Este asentamiento en el fértil valle de Arno fue luego denominado Florentia ('la que florece'), y se ubicaba en la Via Cassia, la ruta que conectaba Roma y el norte de la región. Su ubicación contribuyó a que se convirtiera en un próspero centro de comercio. Recibió una organización militar, con un sistema al estilo tablero de ajedrez, donde las calles más importantes, el Cardo y el Decumano, se cruzaban donde se encuentra hoy la Piazza della Repubblica. En el siglo III dC, Florencia se convirtió en la capital de Tuscia. El primer mártil de Florencia fue San Minas, que fue luego decapitado en la persecución sufrida por los Cristianos ordenada por el Emperador Decio. Hay una basílica con el nombre del santo, que se encuentra justamente en el lugar donde éste perdió su vida.

La ciudad atravezó varios períodos en los cuales diferentes pueblos libraron batallas por poseerla. Los Ostrogods y Bizantinos se enfrentaron para ver quién dominaba la región. Los Lombardos dieron a Florencia un período de paz en el siglo VI. Dos siglos más tarde, Carlomagno se apoderó de la ciudad, que en esos momentos estaba al mando del margrave de la Toscana. Lucca fue asignada la capital del ducado. La población en Florencia aumentó y su actividad comercial mejoró. A mediados del siglo IX, Florencia y Fiesole se convirtieron en un único condado.

Alrededor del año 1000 dC, el margrave Hugo se trasladó a Florencia, dejando así su residencia en Lucca. Este cambio provocó que Florencia creciera aún más y comenzase a ser reconocida como una 'ciudad de arte'. Se construyeron nuevos edificios; entre ellos la Basilica di San Miniato al Monte en 1013. Los muros externos del baptisterio fueron modificados y se agregaron detalles románticos entre mediados del siglo XI y el año 1128.

En el siglo XII, Florencia se convirtió en una comuna independiente, cuya paz se vio interrumpida por los sangrientos conflictos entre los Gibelinos y los Güelfos, quienes estaban a favor del emperador alemán y del Papa respectivamente. A mediados del siglo XIII, Florencia fue controlada por los güelfos con Luca Grimaldi a la cabeza. Dentro de los mismos Güelfos pronto hubo una ruptura que dividió el partido en Blancos y Negros. En el grupo de los Güelfos Blancos, por ejemplo, se encontraba Dante Alighieri, quien se vio obligado a abandonar la ciudad. Dino Compagni, otro Güelfo blanco, narra estos conflictos internos en sus Crónicas de Florencia.

A pesar de todos estos conflictos internos, Florencia continuó creciendo. La fuerza de su moneda de oro fue un factor clave en su crecimiento. El fiorin (fiorino d’oro) se estableció como tal a mediados del siglo XIII. Fue la primera moneda de oro del continente, luego de siglos de no contar con una moneda fuerte que pudiera reemplazar a los lingotes de plata. Los banqueros pudieron entonces abrir sus propios bancos en otras ciudades del continente, como Brujas. Uno de estos banqueros fue Giovanni Villani, el autor de la Nuova Cronica, un libro sobre la historia de Florencia, alabado por su valor y criticado por sus impresiciones en el relato de ciertos eventos.

A medida que Florencia se volvía cada vez más fuerte, Pisa, su gran enemigo, decayó luego de la victoria de Génova. Florencia se las arregló para tomar el control de Pisa a comienzos del siglo XV. Dicho control cayó luego en manos del grupo mercante y otros gremios, gracias a un movimiento anti-aristocrático liderado por Giano della Bella. El resultado de este cambio fue un conjunto de leyes nuevas que llevaban el nombre de Ordenanzas de Justicia, promulgadas a finales del siglo XIII.

En el año 1345, los fabricantes de algodón se rebelaron contra los aristócratas en la Sublevación de Ciompi (nombre que recibían quienes trabajaban con el algodón). Cuando el conflicto llegó a su fin, la familia Albizzi, cuya rivalidad con los Medici era enorme, se apoderó de Florencia. La Peste Negra llegó a la ciudad en el año 1348.

Cosme de Medici tenía tanta influencia que se las arregló para guiar el destino de Florencia sin ser legalmente comisionado, por lo que durante este período la ciudad fue en teoría una democracia. Su poder provenía de su patrocinio y sus relaciones con la gente nuova, los inmigrantes que llegaban a Florencia. El haber estado aliados y trabajar para el Papa también ayudó a este aumento de poder. La posición de Cosme pasó a manos de su hijo Piero di Cosme de Medici y luego a su nieto Lorenzo, quien se convirtió en un mecenas del arte. Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y Botticelli eran sus favoritos. Lorenzo, conocido como il Magnifico entre sus compatriotas, también fue un excelente músico que solía invitar a otros músicos y cantantes a que llevaran su arte a Florencia. Entre estos artistas se encontraban Alexander Agricola, Johannes Ghiselin y Heinrich Isaac.

Lorenzo murió en el año 1492, y su hijo Piero II fue derrocado dos años más tarde por los Florentinos, luego de que hubiera retirado las tropas contra el Rey Carlos VIII de Francia, preocupado por la magnitud del ejército real. La república se volvió a establecer y el austero prior dominicano Girolamo Savonarola se puso al mando. Como prior en el monasterio de San Marco, Girolamo llamó a que se volviera a los stándares de moral, penitencia y el rechazo de la riqueza terrenal. Consideraba que los Medici habían sido derrotados con mucha razón y gracias a su decadencia. Savonarola intentó volver a un sistema más democrático. Sin embargo, su error fue acusar al Papa Alejandro VI de también él haber caído en la decadencia. Como castigo, se le prohibió a Savonarola hablar en público. No cumplió con la orden y fue excomulgado. Un tiempo más tarde también fue acusado falsamente de herejía. Finalmente, Savonarola fue sentenciado a morir en la estaca.

La interpretación de Nicolás Machiavelo de las bases reales de la manipulación política de los Medici y el Papa lo condenó al exilio y se vio obligado a abandonar Florencia. Sus escrituras son ideas sobre cómo crear una Florencia más fuerte y con una fuerte conducción. Han sido consideradas una forma de basar las operaciones políticas en las bases de la convivencia, no de los principios. Historias Florentinas, la historia de la ciudad, fue uno de los encargos que los Medici le hicieron. Debido a su relación con el gobierno republicano, fue acusado de conspiración, luego arrestado, torturado y finalmente liberado.

Luego de la partida de los Medici, en 1527, Florencia volvió a ser una república. Los Medici volvieron al poder con el apoyo del emperador y el Papa diez años más tarde. El Gran Ducado de Toscana se creó en el año 1569, y fue esta familia la que estuvo al mando por unos 200 años. Los Gran Duques conquistaron Siena, que había sido enemiga de Florencia durante siglos. La República de Lucca, que se convirtió en el Ducado de Lucca, así como también el Principado de Piombino, eran los únicos en la Toscana que permanecieron autónomos, libres de Florencia.

La historia de Florencia durante el período renacentista no puede ocultar su lado oscuro: fue un período de constantes conflictos en los cuales familias de mucho poder no eran más que grandes enemigos hambrientos de poder. A pesar de todos estos conflictos políticos, violencia y divisiones; también hubo momentos de diferentes tipos de gobiernos y tomas de decisiones conjuntas.

Desde 1328, Florencia fue una ciudad republicana liderada por ciudadanos de familias de comerciantes o banqueros. Concibieron su propio método para elegir candidatos. Gracias a la sublevación de las clases más bajas en la última parte del siglo XIII y durante el transcurso del siglo XIV, no era extraño ver al mando a personas pertenecientes a las clases inferiores. Los florentinos adoptaron un sistema para la toma de decisiones conjunta y para que las elecciones se llevaran a cabo y los grupos y familias enemistados hicieran las paces. Las elecciones se realizaban cada tres o cuatro años.

Cada sesto o sexto de la ciudad era representado por nombres de miembros colocados en bolsas. Cada dos meses se elegía un nombre de cada bolsa para que estos se conviertan en miembros de la Signoria, el poder ejecutivo de Florencia en aquellos tiempos.

Este sistema llegó a su fin cuando los Medici volvieron al poder en el año 1434. Para que Florencia permaneciera bajo su mando, los Medici hicieron algunos cambios en el sistema electoral. Implementaron un sistema que luego pudieran manejar y dominar a su antojo.

Entre los siglos XIV y XVI, se fomentó el arte, la literatura y la ciencia, ya que los florentinos vieron en ellos un gran potencial para obtener dinero.

Hubo muchos factores que contribuyeron al gran cambio que trajo el desarrollo del Renacentismo: la crisis de la Iglesia Católica, el Cisma de Oriente, el Papado de Aviñón y la aniquilación de la Peste Negra. Los valores de la Edad Media fueron algo cuestionados, y se puso mayor atención a una nueva visión de la vida desde un punto de vista más humano; algo que vino junto con las escrituras y pensamientos de Petrarca y Boccaccio. Florencia se volvió más rica.

En 1865, Florencia se convirtió en la capital del Reino de Italia, luego de Turín. Durante sus días como capital, la ciudad fue remodelada. Estas restauraciones significaron la demolición de algunas construcciones, tales como casas medievales y el viejo mercado en la Piazza del Mercato Vecchio. La idea era crear un esquema de calles y construir nuevos edificios y casas. La Piazza della Republica, conocida en ese entonces como Piazza Vittorio Emanuele II, fue ampliada y se construyó un gran arco triunfal en el extremo oeste de la misma. Esta urbanización no fue muy bien aceptada; y gracias a los residentes británicos y norteamericanos, finalmente se detuvo. Allí también hay un museo, dedicado a preservar algunos artefactos y piezas relacionadas a los cambios realizados en la plaza. Cuando las tropas francesas abandonaron Roma, se convirtió en la capital del reino.

En el año 1737, cuando el último miembro del linaje Medici falleció, el duque de Lorraine y esposo de María Teresa de Austria, Francis Stephen, asumió la corona. La Toscana estuvo entonces temporalmente bajo el poder de la corona austríaca; y se convirtió en parte de la herencia del segundo hijo de la Casa de Habsburgo-Lorena. Esta familia fue luego destronada por los Borbón-Parma en 1801, quienes a su vez fueron destronados en 1807. El control australiano llegó a su fin cuando Francia se convirtió en el líder de la región, hasta que se realizó el Congreso de Viena. La Toscana se convirtió en una provincia del Reino de Italia en 1861.

La población florentina creció en el siglo XIX y alcanzó el doble de habitantes; mientras que en el siglo XX se triplicó gracias a la industria del turismo, el comercio y otras actividades industriales. La población extranjera representaba un cuarto de la población total en la segunda mitad del siglo XIX. En aquellos años, muchos hombres ingleses, románticos y prerrafaelistas se trasladaron a Florencia y sus alrededores para asentarse en pequeñas villas que luego se convirtieron en museos con colecciones armadas por sus propios protagonistas. Algunos de estos museos son el Museo Horne, el Museo Stibbert y Villa La Pietra.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue ocupada por las tropas alemanas durante un año. El bombardeo en septiembre de 1943 mató a 215 civiles y destruyó gran parte del centro de Florencia.

Durante el retiro alemán, Florencia fue declarada una ciudad abierta, la cual de ahora en más protegería su cultura y su arte. Antes de que los alemanes se retirasen, su ejército aniquiló, en calles y plazas y frente a la mirada de todos, a los luchadores por la libertad y otros rivales políticos. Cuando finalmente abandonaron la ciudad y, a su paso, destruyeron los puentes de Arno; todos, a excepción del Ponte Vecchio, pedido hecho por Charle Steinhauslin, ya que era demasiado hermoso como para ser tirado abajo. Sin embargo, también minaron y destruyeron algunas áreas históricas, así como también parte del Corridoio Vassariano, para evitar que las tropas británicas los siguieran. Desde ese entonces, los puentes se comenzaron a construir, de ser posible, con los materiales originales. El área del Ponte Vecchio fue reconstruido mezclando lo moderno y lo antiguo. Los soldados que cayeron durante esta violenta partida de los alemanes se encuentran enterrados en los cementerios a las afueras de Florencia.

La inundación de Arno en el año 1966 destruyó o dañó varias piezas de arte que estaban siendo preservadas en el centro de la ciudad. Las autoridades nunca lo anunciaron a los habitantes; sólo los joyeros del Ponte Vecchio fueron avisados. Gente de todas partes del mundo se acercaron a Florencia para colaborar en la restauración de sus maravillas. De esta ayuda surgieron varios métodos innovadores de conservación de arte. Es posible tener una idea de hasta dónde llegó la inundación de 1966 en Arno ya que hay pequeñas manchas que lo prueban. A pesar del largo tiempo que ha pasado, hay aún varias obras que no han sido restauradas.


 
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